La jueza Tanya Chutkan cerró el caso federal contra Donald Trump relacionado con la injerencia electoral y el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, tras una solicitud presentada por el fiscal especial Jack Smith.
La decisión se basa en la normativa del Departamento de Justicia que prohíbe procesar a un presidente en funciones, posición que Trump ocupará nuevamente tras ganar las elecciones del pasado 5 de noviembre.
La fiscalía también desestimó las acusaciones en Florida sobre el manejo de documentos clasificados, otra de las investigaciones federales en curso contra Trump. Este fallo representa una significativa victoria legal para el republicano, quien calificó los casos en su contra como una «persecución política» y prometió cerrar las investigaciones al asumir el cargo.
Trump enfrentaba múltiples acusaciones penales, incluyendo intentos de revertir las elecciones de 2020 y haber instigado el asalto al Capitolio, donde una turba de sus seguidores irrumpió en el Congreso en un intento por frenar la certificación de la victoria de Joe Biden. En Florida, se le acusaba de haber retenido ilegalmente documentos clasificados en su residencia de Mar-a-Lago.
Los avances en ambos casos habían enfrentado dificultades legales tras un fallo del Tribunal Supremo que otorga inmunidad judicial amplia a expresidentes.
Esta decisión se suma a otros casos controvertidos en la trayectoria de Trump, quien previamente fue condenado en Nueva York por falsificación de registros comerciales y enfrenta un juicio penal en Georgia por injerencia electoral. Sin embargo, ambos procesos han sido retrasados por complicaciones legales y procesales.


