Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, México ha confiscado cerca de 50 mil armas de contrabando, con el 70% de ellas provenientes de Estados Unidos, según afirmó el presidente en una conferencia reciente.
De ese 70%, la mitad proviene específicamente del estado de Texas. Esta situación ha llevado al presidente mexicano a exigir una explicación al gobernador de Texas, Greg Abbott, con quien ha tenido desacuerdos debido a políticas como la instalación de boyas en el río Bravo y el cerco de púas en la frontera.
Detener el tráfico de armas provenientes de Estados Unidos ha sido una de las principales preocupaciones del gobierno de López Obrador, que incluso demandó a 11 empresas estadounidenses por negligencia en la facilitación de armas a grupos criminales en México. Esta tensión se ha incrementado en medio de otras disputas, como el tráfico de fentanilo y la migración, agravadas por las elecciones presidenciales que se celebran tanto en Estados Unidos como en México en el año 2024.
Ante estas circunstancias, López Obrador ha reiterado sus reclamos y ha criticado las amenazas de algunos políticos estadounidenses de cerrar la frontera y designar a los cárteles mexicanos como grupos terroristas.


