El enfrentamiento entre manifestantes y las fuerzas de seguridad en Palacio Nacional dejó una mañana tumultuosa en la capital. Padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero, junto con estudiantes normalistas, intentaron irrumpir en el recinto presidencial, buscando atención para sus demandas.
La escena se volvió caótica cuando los manifestantes derribaron una puerta de la calle de Moneda utilizando una camioneta de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Su objetivo era acceder a la conferencia presidencial matutina del Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, su intento fue resistido por las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases pimienta para contener la situación. Los manifestantes, en su mayoría familiares y amigos de los desaparecidos, se mantuvieron firmes en su búsqueda de justicia y respuestas sobre el paradero de los estudiantes desaparecidos hace más de seis años.
La respuesta del Presidente López Obrador fue clara: no se reuniría con los manifestantes ese día. En su lugar, delegó la responsabilidad al subsecretario de Gobernación. Esta decisión no calmó los ánimos de los manifestantes, quienes insistieron en ser escuchados por las más altas autoridades del país.
El incidente en Palacio Nacional pone de manifiesto las tensiones persistentes en torno al caso de los 43 estudiantes desaparecidos, así como la frustración de quienes exigen respuestas claras y acciones concretas por parte del gobierno.


