En el pueblo pesquero de Grindavik, en el suroeste de Islandia, los residentes han abandonado sus hogares ante la creciente preocupación por una posible erupción volcánica. Las autoridades de defensa civil declararon el estado de emergencia en la región, instigando la evacuación de la ciudad, que alberga a 3,400 habitantes.
La policía tomó medidas después de que la actividad sísmica y el monitoreo indicaran la presencia de un corredor de magma debajo de la comunidad. La evacuación se llevó a cabo dada la incertidumbre sobre si el magma alcanzará la superficie y dónde lo hará.
La alerta de aviación se elevó a naranja, indicando un mayor riesgo de erupción volcánica. Este evento podría tener consecuencias serias para la aviación debido a las cenizas, que afectarían los motores y la visibilidad.
Motivos de la Decisión:
– Actividad sísmica constante: La evacuación sigue semanas de actividad sísmica constante en la región, con cientos de pequeños terremotos diarios. La acumulación de magma a unos 5 kilómetros de profundidad está siendo monitoreada de cerca por científicos.
– Sismo significativo: Un sismo de magnitud 4.8 el jueves llevó al cierre temporal del famoso complejo geotérmico Blue Lagoon. La actividad sísmica comenzó al norte de Grindavik, en una zona con una red de cráteres de 2 mil años de antigüedad.
– Expansión del corredor de magma: El corredor de magma, con unos 10 kilómetros de longitud, ha estado expandiéndose y dirigiéndose hacia el mar, generando una mayor preocupación entre las autoridades.
La situación sigue siendo dinámica, y las autoridades están tomando medidas para garantizar la seguridad de los residentes en medio de la amenaza volcánica y el enjambre sísmico.


