En medio de la búsqueda de la reelección en la presidencia de USA, Joe Biden tiene asuntos importantes que le preocupan en la relación con México.
La relación entre el Presidente Andrés Manuel López Obrador y su homólogo Joe Biden se encuentra tensionada debido a dos problemas cruciales: la migración y el tráfico de fentanilo, los cuales son temas centrales en la campaña tanto de demócratas como de republicanos de cara a la renovación presidencial en Estados Unidos este año.
En las primeras cuatro semanas de enero, se llevaron a cabo dos reuniones entre delegaciones de ambos países para abordar estas preocupaciones compartidas. Posteriormente, la administración Biden intensificó el proceso de retorno de migrantes a sus países de origen a través de vuelos, programando 112 repatriaciones a 14 países, siendo Guatemala (48), Honduras (31) y El Salvador (9) los principales destinos, pero también incluyendo naciones como Venezuela, Cuba, Rumania e India.
De manera paralela, la semana pasada se desarrolló la «Conferencia sobre consumo de drogas sintéticas», la cual fue la primera organizada por los gobiernos de México y Estados Unidos, centrada en la prevención del consumo. Durante este evento, se reconoció la continuación del crecimiento del tráfico de fentanilo.
A pesar de no abordar directamente la responsabilidad de México en el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos y en el consumo interno, el Presidente López Obrador mencionó que el país vecino enfrenta una «verdadera tragedia» debido al consumo de este opiáceo sintético. Enfatizó que la situación en Estados Unidos, donde mueren 100 mil jóvenes al año por el consumo de fentanilo, es más grave que lo que sucede en México, haciendo referencia a los índices de homicidios dolosos en el país. Expresó su preocupación por la descomposición social que ha alcanzado Estados Unidos, considerándolo un país más peligroso que México.


